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Título: Rostro e identidad en la Bibla

Autor: Juan Calvín

 

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Por una espiritualidad del cuidado de la Tierra
07-11-2016

Nuestro Taller de octubre en Madrid se tituló Por una espiritualidad del cuidado de la Tierra, y fue abordado por dos ‘talleristas’: Antoine Bret, Doctor en Ciencias Físicas y profesor en la Universidad de Castilla-La  Mancha, y por Israel Flores, Doctor en Filosofía, pastor en Granada (IEE) y profesor en la Facultad SEUT del área de Teología Pastoral.

 


El Cambio Climático (Antoine Bret)


El prof. Antoine Bret centró su presentación en mostrar cómo se estudia el cambio climático y cuál es la diferencia con el pronóstico del tiempo. Clima y tiempo son dos campos muy distintos que no deben confundirse.
Respecto al clima todos los indicadores (banquisas ártica y antártica, Groenlandia, glaciares terrestres, etc.) van en descenso. También  sube el calor de los océanos, la temperatura global, el nivel del mar. Son el conjunto de datos que confirman que el CALENTAMIENTO GLOBAL es incuestionable.


La pregunta que abordó a continuación fue: ¿cuál es la causa?


Existirían dos causas posibles: el sol y/o los GEI (gases de efecto invernadero). El sol es como una caldera y la atmósfera como una manta que retiene los rayos solares que la tierra no absorbe. Sin esta ‘manta’  la temperatura media sería de -15 grados en el orbe terrestre.


Todos los estudios realizados indican que el sol no es la causa del calentamiento global. Todo lo contrario con los GEI. Éstos están densificando la ‘manta’ de la atmósfera, que se compone de H2O (T), CO2, CH4 y los indicadores apuntan al aumento del CO2 y del CH4 (metano) en la atmósfera.  Ambos han sido estables por cientos de miles de años hasta que comienza su ascenso a partir de 1900. Entre ambos justifican perfectamente el ascenso de un grado en la temperatura global media.


La siguiente pregunta, entonces, es: ¿de dónde surgen los GEI que han aumentado?


Los volcanes están descartados: 0,5 Gt contra las 30 Gt emitidas por el hombre. Además, el CO2 emitido  tras las erupciones queda contrarrestado por el enfriamiento provocado por las cenizas. Sin embargo, con la Revolución Industrial se empieza a quemar masivamente el carbón, el petróleo y el gas. La combustión no sólo produce Carbono (C) sino que se lleva Oxígeno, de modo que el aumento de CO2 a la atmósfera también conlleva la sustracción de O2 en ella. Y estos fenómenos son perfectamente medibles.
Así las cosas, cabe señalar que el 97 por ciento de los expertos están de acuerdo sobre el origen humano del calentamiento global. Sólo donde el tema se ha politizado se puede cuestionar este consenso científico.


La exposición de Antoine Bret terminó con un ejercicio que nos permitió calcular ‘a ojo de buen cubero’ las emisiones de CO2 en España y en el mundo entero.

 

 


Espiritualidad del cuidado de la Tierra (Israel Flores)


El prof. Israel Flores inició su presentación señalando que prácticamente todas las religiones han descuidado el cuidado de la Tierra. A continuación nos preguntó si vamos hacia un suicidio colectivo y leyó un relato filosófico pesimista en el que se plantea el suicidio de Dios como una especie de ‘teleología del exterminio’, esto es, un pensamiento que cree que la vida tiende de modo natural al exterminio de cuanto existe.


Tras esta introducción, el prof. Flores se preguntó si nuestro mundo actual no se desliza hacia un suicidio colectivo por su inconsistencia con relación al cuidado de la Tierra. También se pregunta si los propios cristianos, en lugar de ser coherentes con los relatos bíblicos de la Creación, llenos de belleza y esperanza, no vivimos más conforme a la ‘teleología del exterminio’.
A partir de ahí, insiste el tallerista en que la ciencia ha puesto de manifiesto la profunda interrelación entre todo cuanto configura la creación, incluidos los seres humanos. Por eso debemos preguntarnos qué  significa tal interrelación para la fe.


Contra esta interrelación milita una visión muy dualista: Dios en el cielo y nosotros aquí; sujeto y objeto; etc. Dentro de la espiritualidad cristiana, hemos de pasar de la importancia del sexto día (el ser humano como corona de la Creación) a la del séptimo día (la vida como contemplación de la Creación). Y hay que hablar por tanto del descanso, y particularmente del descanso de la tierra / creación (contra toda forma de sobre-explotación).


Señaló, asimismo, que el relato de Génesis sobre el Paraíso es ambivalente: ¿pretende describir un proceso de degradación desde el cap. 1 (creación) hasta el cap. 3 (pecado) o bien trata de establecer que el Paraíso es la meta hacia la cual debemos ir? No se puede leer sólo en una dirección, por ejemplo la primera que conduce al pesimismo y derrotismo, o la segunda, que conduciría sólo a la ingenuidad. Pero la Biblia está plagada de textos donde la re-Creación es fundamento de esperanza. Uno de ellos es Isaías 65, especialmente a partir del v. 17.


Todos estos textos nos hablan de que la creación es un sujeto con el que relacionarse. No se trata de promover el panteísmo (todo es Dios), sino el pan-en-teismo (Dios está en todo), como se deja ver en el Salmo 104. Este concepto indica la inmanencia de Dios en la creación, que viene a ser lo mismo que afirmar que Dios no se ha olvidado de su obra.


Es más, desde Francisco de Asís hasta Jürgen Moltmann, pasando por Leonardo Boff, la teología cristiana afirma que Dios está presente en la Creación. Incluso una doctrina tan importante sobre la Trinidad, como es la Pericóresis, habla de que la Creación misma está presente en la relación trinitaria (Moltmann). Dios se hizo “carne” quiere decir que  Dios se hace presente en todo lo vital.


Otro texto de carga pan-en-teísta es Hechos 17,24-25.28. De ahí debería surgir una espiritualidad de la Creación: unir cielos y tierra. Es una espiritualidad del CUIDADO, del cuidado del ser y el cuidado del otro.


Por otro lado, el aspecto socio-económico y político es trascendente. La casa / nave de todos, la Tierra, no sólo sufre de una ecología alterada por la sobre-explotación humana, sino por la distribución injusta: un 20 por ciento de la población viviría en ¡primera clase’ mientras el 80 por ciento lo haría en tercera, si no en cuarta.


La pregunta, por tanto es: ¿qué  han hecho o hacen las iglesias?


El prof. Flores centró su respuesta en la “Confesión de Accra” de la Alianza Reformada Mundial (actualmente Comunión Mundial de Iglesias Reformadas). Esta confesión vino motivada principalmente por el clamor de las iglesias africanas y otras que viven el sufrimiento ecológico como consecuencia de una distribución injusta de los recursos.


A partir de este punto, se entró en un extenso tiempo de diálogo lo que pueden hacer las iglesias con relación al cuidado de la Tierra.

 

 

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