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Título: Rostro e identidad en la Bibla

Autor: Juan Calvín

 

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Signos de los tiempos: nuestro último Taller Breve en Madrid
29-01-2013

El pasado sábado 26 de enero tuvimos nuestro ya habitual Taller Breve mensual en Madrid. En esta ocasión, el Taller, titulado Signos de los tiempos: en busca del Dios presente en el mundo, estuvo a cargo de Mireia Vidal, profesora de Teología e Historia en la Facultad SEUT y parte del equipo del Taller.


Desde el inicio, el Taller se planteó de forma muy participativa, pues, como dijo Mireia, la cuestión de los signos de los tiempos no tiene ni maestros ni aprendices, sino que dado que se relaciona con el discernimiento, es algo que todo cristiano y cristiana practica en su experiencia de fe. Así pues, empezamos el Taller intentando definir qué es un signo de los tiempos todos juntos partiendo de un video de Democracia Real Ya. ¿Es el 15-M un signo de los tiempos?, nos preguntamos. Todos estuvimos de acuerdo en que es un signo de la carencia de algo, de un malestar, a nivel social. Para algunos eso ya era en sí mismo un signo de los tiempos actuales, para otros no estaba tan claro.

 


Después del debate, intentamos sistematizar todo lo que habíamos estado hablando. Tomamos así nota de que la expresión «signos de los tiempos» entrelaza dos elementos o magnitudes: signos, por un lado, y tiempo, por otro. Vimos que en este sentido, los signos de los tiempos son símbolos, porque apuntan a algo que sensiblemente está ausente pero que a la vez está estrechamente conectado con el objeto perceptible que tenemos en frente. Así, igual que cuando vemos una cruz en nosotros se desencadena el sentido de salvación y resurrección de Cristo, cuando percibimos un signo de los tiempos a lo que hacemos referencia es al Reino de Dios al que remite ese símbolo. Expandimos todavía más al hablar de la magnitud del tiempo, pues el tiempo al que hacemos referencia aquí no es el tiempo cronológico, sino a un tiempo cualitativo, un tiempo particular, dotado de una calidad especial: el kairós. Y es que el texto de Mt. 16,1-3, de donde deriva la expresión «signos de los tiempos», hace referencia a los tiempos mesiánicos, es decir, escatológicos¸ del Reino: en la venida de Jesús, el Reino se ha inaugurado, pero todavía está en expansión hasta el fin de la historia y la segunda venida de Cristo.


Vimos, pues, que los signos de los tiempos nos son apocalípticos, porque no apuntan a una intervención cataclísmica de Dios en la Historia para castigar, sino escatológicos, en tanto son signos de la presencia del Reino de Dios entre nosotros, en el mundo y en la historia. En este sentido, pues, los signos de los tiempos apuntan a una teología de la historia en la que ciertos acontecimientos son capaces de revelar a Dios (historia de la salvación), si bien el mayor signo de los tiempos es el mismo Jesús. Por eso, porque la historia está en desarrollo y tiende a Jesús, el cual es su fin (e inicio, de aquí que creación y salvación estén inextricablemente relacionadas desde el mismo inicio de la historia) sin embargo, los signos de los tiempos deben guardar la reserva escatológica, a la espera de la consumación de la historia y la irrupción total del Reino de Dios en la parusía.


Por otro lado, vimos también que además de la dimensión escatológica que existe en los signos de los tiempos, la expresión se usa en especial para hablar de rasgos o hechos principales que caracterizan una época (como por ejemplo, la instantaneidad de la comunicación en nuestra época), en un sentido, pues, más sociológico. Sin embargo, la dimensión escatológica y la sociológica se auto-remiten, como ocurre en los documentos del Concilio Vaticano II, que patentó la expresión.

 


Para concluir este bloque, hablamos también de los anti-signos y de la lectura en positivo o en negativo: precisamente porque se dan en la historia, a menudo los signos no son fácilmente interpretables ni inequívocamente identificables. Al contrario, suelen aparecer “parasitados” o contaminados con otros signos que apuntan precisamente a lo contrario, a la ausencia del Reino de Dios.


Después de la pausa para nuestro ritual café, reemprendimos el Taller viendo el video de Vientos de Cambio: la Iglesia ante los signos de los tiempos¸ cuaderno de reflexión de F. Vitoria publicado en Cristianisme i Justícia. Hicimos también nuestra la metodología de identificación de signos que propone L. González-Carvajal y a modo de ejemplo, la aplicamos al fenómeno de los Nuevos Movimientos Reoligiosos (enlaces y bibliografía del Taller al fin del texto).

 


El Taller, al que asistieron algo más de treinta personas, discurrió en un ambiente de diálogo, participaciones y aportaciones, en el que también pudimos reflexionar de forma conjunta sobre lo que la sociedad secularizada actual, en la que la religión queda en la esfera de lo privado, pide de nosotros, como cristianos y como Iglesia.

 

Descárgate el power-point que usamos en el Taller pinchando aquí.