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Título: Rostro e identidad en la Bibla

Autor: Juan Calvín

 

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La memoria provocativa de Jesús
22-05-2015

En Alicante pudimos celebrar nuestro tercer Taller Breve Teológico de este curso académico con el Dr. Eduardo Delás bajo el título: ¿Bienaventurados los pobres? La revolución pendiente.

 


El taller se desarrolló en torno a dos exposiciones. La primera, como introducción necesaria para abordar el tema, consistió en una aproximación al Reino de Dios desde la persona de Jesús, como aquel que con su vida y palabra es capaz de manifestar y visualizar el Reino, pues tan solo recuperando la memoria provocativa de Jesús es que podremos hacer la revolución pendiente, a través de la cual los pobres podrán ser bienaventurados, y dejar de serlo.
En este punto se enfatizó la necesidad de la autocrítica de nuestro cristianismo burgués y acomodado; la necesidad de volver a Jesús para conocerle mejor. “Una iglesia que se relaciona con un Jesús mal conocido es una iglesia endogámica, replegada, irrelevante, haciendo de sí un fin en sí misma”.

 


Jesús nos muestra cómo es el Reino de Dios, y no a través de una descripción del mismo, sino mostrándonos a través de su persona cómo actúa Dios y cómo sería el mundo si sus hijos viviesen como él quiere. Para ello hizo una incursión por tres rasgos de la persona de Jesús que señalan y describen la presencia del Reino entre nosotros; el primero, la presencia alternativa de Jesús, una presencia desde abajo y desde dentro del mundo de los pobres; el segundo, su indignación profética, dirigida a las estructuras de poder, tanto políticas, económicas y religiosas; el tercer rasgo, la llamada a la esperanza a través de su ruptura con los poderes que someten y privan de la voluntad a las personas, y su anuncio de la irrupción del Reino como el espacio donde se vive y se proclama la esperanza de una nueva realidad social.

 


La segunda exposición, se centró en el libro de Eduardo Delás que lleva por título el nombre de este taller. En ella se hizo una aproximación a las Bienaventuranzas como un modo de entender la vida y una invitación a sus seguidores a vivirlas aquí y ahora, mostrando así la renuncia a la ambición de poseer, y el compromiso por compartir.

 


Se destacó a Jesús como el hombre de las bienaventuranzas y por tanto modelo de seguimiento. Las bienaventuranzas son el fruto de la fe pensada y vivida por Jesús, él es el pobre, el manso, el que llora, el que sufre, etc. En él encontramos el modelo, puesto que él es el que se-dio, con todo lo que eso le significó, su abajamiento, o como el ponente llamo: “movilidad social hacia abajo”. Jesús actuó desde abajo y desde dentro de la pobreza, porque las cosas no se ven igual desde arriba y desde fuera. Pero la pobreza de Jesús no fue romántica, sino real; fue pobre, pero no vivió en la miseria. Jesús apuntó a la comunidad como el lugar desde el que se suplen nuestras necesidades. Por eso se siente libre de las posesiones, para así compartir. Esta opción por la pobreza nunca debe ser causa de tristeza, sino de alegría y bienestar, y nunca de privación. El reto para la iglesia es que, si Jesús vivió así, y habló con autoridad, entonces la iglesia tiene que convertirse en la comunidad de las bienaventuranzas, que son la exégesis de la vida de Jesús. La iglesia que quiera optar por los pobres hoy, no debe equivocar el camino, y éste no pasa por el dinero, el prestigio y el poder, sino que debe implicarse en la realidad desde abajo y desde dentro, porque así es como se realizó el mesianismo de Jesús.

 


El ponente terminó su exposición con una llamada a la Iglesia, afirmando que antes de ser una iglesia para los pobres, si la iglesia quiere ser coherente con Jesús, tiene que ser pobre y sierva. Una iglesia pobre no significa que es una comunidad que renuncia a hacer uso de los medios económicos, encerrándose en un heroísmo de pobreza, sino una iglesia que sabe cuáles son los medios que debe utilizar para cumplir con la misión, que sabe implicarse en la realidad de la condición humana desde abajo y desde dentro, porque ha entendido que si es comunidad del Reino, entonces el egoísmo por acumular se ha convertido en compromiso por compartir, y si eso es verdad, entonces ha comenzado la revolución pendiente desde la memoria provocativa de Jesús de Nazaret.