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Resumen del Taller Breve de Juan Calvin Palomares
19-12-2019

Juan Calvin Palomares estudiante del último curso del Grado en Teología de nuestra facultad y estudiante de filosofía. Nos ha presentado un tema interesante en el que está trabajando: “Rostro e identidad en la Biblia”

A través de pinturas de maestros conocidos como Rembrandt, Van Gogh, Dalí, Magritte, Chagall y otros, nos hizo reflexionar acerca del rostro como algo definitorio de nuestra identidad y singularidad, como nos vemos a nosotros mismos a través del espejo, y como vemos, y nos ve, el otro cara a cara.

La identificación de los rostros requiere un funcionamiento indemne de nuestro sistema nerviosos, la “prosopoagnosia” es una alteración neurológica que impide reconocer el rostro propio y el del otro, O. Sacks.

 

Taller Breve

 

Pasó después a ver el rostro desde un punto de vista bíblico y teológico a través de una lectura del texto de Génesis 22 que narra el sacrificio de Isaac y lo enfocó en el rostro de Isaac, del que sufre las consecuencias de una relación del Otro (Elohim) que no tiene rostro, de los dioses sin un verdadero rostro los cuales invitan a Abraham a sacrificar la vida de su propio hijo. El rostro de Isaac es el de la pérdida de rostro, la perdida de humanidad, como se ve en algunos cuadros que representan la escena y donde Abraham tapa el rostro de Isaac y solo se representa al ángel de Yahvé:

Con la lectura de un talmudista hebreo I. Shimoni nos retrotrajo a los rostros de todos los intervinientes en la escena:

“Y lo colocó sobre el altar” (22:9). Los ojos de Abraham (miraban) en los ojos de Isaac. Y los ojos de Isaac (miraban) en los cielos de los cielos. Y las lágrimas fluían y caían de los ojos de Abraham, hasta que toda su humanidad quedó bañada en lágrimas. En ese momento la boca de Abraham se abrió en un llanto y emitió un fuerte quejido. Y sus ojos giraron hacia atrás, contemplando la Shejináh (la presencia de Dios). Y él levantó su voz y dijo: “Levantaré mis ojos hacia las montañas, ¿de dónde vendrá mi ayuda? Del Señor, el Hacedor de los Cielos y la Tierra.” (Psa 121: 1.2) [Isaac levantó sus ojos y observó las cámaras de la Carroza, tembló y se agitó]. En ese momento “los fuertes llorarán afuera, los embajadores de la paz se afligirán amargamente” (Isa 33:7). Los Ángeles administradores se encolumnaron fila tras fila y se dijeron: “Observad, uno que es único está sacrificando y otro que es único está siendo sacrificado”. De inmediato [el Ángel le dijo a Abraham]: “No levantes tu mano sobre el muchacho”

De esa manera pudimos ver que “Yahvé” estaba presente restableciendo la visión del rostro de todos los presentes en el relato, los mencionados y los que están ausentes como Sara la madre de Isaac.

“¿De qué manera esta constelación de rostros se afecta, se construyen, unos a otros? ¿De Sara a Abraham, de Isaac a Sara, de Isaac a Abraham, y de cada uno de ellos hacía Elohim y Yavhé? ¿el tacto, la caricia, también es rostro?”

Nos hizo después reflexionar en cómo se oculta o se manifiesta el rostro en la actualidad: en el manifestante, en el soldado, en la mujer, en la publicidad. Y como se puede manipular e instrumentalizar e incluso, obviar el rostro del semejante.

Para concluir nos leyó algunos pasajes de la Biblia donde se pide a Dios que muestre su rostro perdonador y que no tenga en cuenta nuestros pecados, o que muestre su rostro Salvador y nos rescate de la angustia (Salmo 51,9; 69,17)

Y nos retó a ver en el otro, especialmente en el que sufre y tiene necesidad, el rostro del Otro (Dios) a través de Jesucristo.

Como habéis podido ver un taller breve sumamente impactante y retador.

Gracias Juan.